
Atánquez
Colombia
Sabiduría ancestral en movimiento.
Una comunidad kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta que mantiene vivas las tradiciones ancestrales del tejido, la medicina y la música. Dirigida por Anosh El Atanquero, Atánquez trabaja por un comercio justo para los artesanos y un turismo que respete la tierra, la gente y sus tradiciones.

No pedimos donaciones. En su lugar, colaboramos con las comunidades para crear conjuntamente productos físicos y digitales, desde recetas hasta experiencias, que puedes comprar, regalar o disfrutar.
Cada compra impulsa el aprendizaje local, se reinvierte en el crecimiento de la comunidad y apoya la autosostenibilidad a largo plazo.
La Comunidad
Atánquez es el hogar del pueblo Kankuamo, conocido por su profunda conexión con la Sierra Nevada. La comunidad vive en equilibrio, cuidando la tierra, las personas y el espíritu. Su principal fuente de ingresos proviene del tejido de mochilas, pero los artesanos suelen recibir muy poco debido a los intermediarios injustos. Anosh El Atanquero, creador digital y representante cultural, comparte con orgullo sus historias y su música.
Sueño Comunitario
Crear un sistema de comercio justo que proteja a las mujeres artesanas y garantice que la cultura genere ingresos de manera equitativa. Desarrollar intercambios culturales en torno al tejido, la música y la medicina tradicional, donde los visitantes puedan aprender directamente de la comunidad.
Lo que estamos creando juntos
Un modelo comunitario que conecta a artesanos, narradores digitales y socios de comercio justo. Atánquez podría convertirse en un centro de formación e intercambio donde el conocimiento ancestral se une al espíritu emprendedor.
Obstáculos
• Intermediarios explotadores que controlan las ventas
• Baja visibilidad digital y capacidad de comercialización
• Acceso limitado a compradores de comercio justo y logística
Nuestra historia juntos
Nos alojamos con Anosh y su familia, visitamos la radio local, conocimos a los ancianos y observamos a los artesanos tejer mochilas de fique. Caminamos por las colinas y compartimos comidas cocinadas al fuego. La belleza y la sabiduría de la Sierra Nevada estaban por todas partes, junto con el desafío de vivir entre dos mundos: el tradicional y el digital.



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